domingo, 2 de septiembre de 2012

Historia


Sobreesfuerzo

 

 
En el bosque, existía un pequeño castor, que siempre le gustaba ayudar a los demás, pero como todo ser vivo tenía sus límites.

Un día, el estaba tranquilo, descansando de una larga jornada de trabajo. Cuando de repente empezaron a llover los favores. Su madre le pedía que hiciera el quehacer de la casa. Intento quejarse para no hacerlo, pero no le sirvió, al contrario, lo regañaron horriblemente y lo amenazaron para que lo hiciera. El pobre enojado lo hiso de mala gana. Pero lo hiso.

El siempre era el mandadero de todos, si necesitaban algo se lo piden siempre a él. Aunque sea una estupidez como ir por un poco de agua. Pero siempre lo hacía.

Esta situación no le molestaba tanto, lo que le molestaba era que al pobre nunca le agradecían su duro trabajo. Cuando el ya no quería seguir trabajando, sus conocidos siempre le decían que no hacía nada, que era un flojo que solo se la vive de los demás. El castor siempre llegaba con esa gente y le recordaba los múltiples favores que él les hacía. Pero ellos siempre respondían “Solo eso y ya. Eso hasta yo lo pude haber hecho”

El castor vivía siempre en ese estrés. Siempre cumplía todo lo que le pedían y rara vez se lo agradecían, un día, tenía que terminar la presa antes de la temporada de lluvias. A este le gustaba hacer presas, pero eran muy difíciles de hacer. El se levantaba temprano para hacer la presa. Pero como siempre le pedían un montón de favores y el tenía que hacerlos.

La temporada de lluvias llego. El castor no termino la presa por los favores que él hacía. Todos los animales le reclamaron al pobre sobre lo que paso, le decían que era un vago que no sabe hacer nada, solo se la pasa durmiendo y comiendo, no hace nada por nosotros.

El castor enojado, decidió tirar la presa en señal de protesta. Cuando los animales trataron de atacarlo por su rebeldía, el castor se lanzo por la cascada más cercana,  desapareciendo en las frías aguas. Y nadie volvió a saber de él.